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  • 19 de junio 2017

    Primera Ministra polaca Beata Szydło asistió a la conmemoración del 77º aniversario del primer transporte de prisioneros polacos al campo de exterminio nazi alemán Auschwitz-Birkenau.

    Estimados Señores, Su Excelencia Monseñor Obispo, Señor Primer Ministro, Señor Presidente de Voivodato, Señor Presidente de Distrito, Estimados Señores Diputados, Autoridades Locales.

     

    El campo Auschwitz-Birkenau es el lugar consagrado con la sangre de más de un millón de víctimas inocentes. De la gente que dejó el vacío en los corazones de sus familiares y de sus seres cercanos. Sin embargo, ellos dejaron su rastro en la historia. Dejaron el rastro en nuestros corazones. Los recordamos y los recordaremos siempre.

     

    Celebrado hoy el Día Nacional de la Memoria de las Victimas de Campos de Concentración y de Exterminio de Alemania Nazi recordamos particularmente los destinos individuales de las víctimas, como también la parte trágica de la historia de nuestra patria.

     

    Hace setenta y siete años, en los repletos vagones, llegó desde Tarnów al campo de Auschwitz el primer transporte masivo de prisioneros. Entre ellos se encontraban los soldados de la campaña de septiembre en Polonia y miembros de la resistencia polaca, los activistas políticos y de la vida pública, personas detenidas durante el intento de cruzar la frontera con el objetivo de unirse al Ejército Polaco en Francia, gente de distintas religiones, entre ellos también judíos. Pocos de ellos sobrevivieron. 

     

    Toda esta gente nunca debería haber enfrentado la inmensidad del sufrimiento que le deparó en esta fábrica de muerte nazi alemana. Se convirtieron en los testigos del metódicamente  planificado genocidio y la decadencia de la humanidad. Estremecedora e ignominiosa masacre en escala industrial realizada en los campos de concentración ha estampado por siempre su huella en los destinos del mundo. Estos crímenes de odio no tienen y jamás tendrán justificación. Por eso es tan importante trasmitir la verdad sobre estos trágicos acontecimientos.

     

    Hasta entonces, en la historia del mundo no se había conocido semejantes casos. La obligación de los vivientes es no permitir que algo parecido se repita en el futuro.  

     

    Hoy, lamentando las víctimas, recordamos también la valentía de los que  sacrificándose y arriesgado sus vidas y las de sus familias les brindaban ayuda. Es necesario recordar, que durante la Segunda Guerra Mundial solo en Polonia el castigo por ayudar a los judíos era la pena de muerte. Ya que los ocupantes alemanes aplicaban la regla de la responsabilidad colectiva, las familias enteras o a veces incluso las comunidades fueron víctimas de las represalias  Con gratitud recordamos el sacrificio y tan frecuente heroísmo de los polacos cuya abnegación devolvía la fe en la humanidad. El mundo entero también los recuerda. Le demuestra el hecho que los polacos constituyen el grupo más grande honrado con la condecoración “Justos Entre Las Naciones”. Guardando la verdad sobre el pasado y divulgando el conocimiento sobre ellos, rendimos homenaje a los héroes de los tiempos del Exterminio.    

       

    Recordamos que durante la Segunda Guerra Mundial los polacos fueron víctimas de esta trágica tormenta. Recordamos que durante la Segunda Guerra Mundial Polonia perdió 6 millones de sus ciudadanos. Recordamos también, que Polonia siendo amante de la libertad siempre se oponía a los sistemas totalitarios y nunca colaboró con ellos. En esta impar lucha, los polacos enfrentaban a los invasores de distintas maneras; entre otras con armas, como guerrilleros realizando acciones de sabotaje, luchando “por la libertad nuestra  y vuestra” en todos los frentes de Europa. También se enfrentaban a los nazis rescatando a los prisioneros. Aquellos que lograron escapar del campo de concentración en Auschwitz encontraban refugio en las granjas cercanas. Por eso, no podemos olvidar a los valientes habitantes de las ciudades y pueblos aledaños quienes compartían con los prisioneros del campo el pan y la fe en un mañana mejor. Son los héroes incógnitos quienes dentro de sus tan limitadas posibilidades no aceptaron la barbarie de los ocupantes alemanes y se enfrentaban a ellos activamente y muchas veces heroicamente.

     

    Salvando la vida de los demás trabajan hombro a hombro. Ignoraban las simpatías políticas, posturas ideológicas y creencias. Lo más importante para ellos era el valor de la persona y su vida. Estos hechos se deben destacar, porque en aquella época oscura no faltaba gente de buena fe y hoy queremos honrarla. Aprendemos de ellos y que vivan en nuestra agradecida memoria.

     

    El Museo de los Justos de Auschwitz que se creará aquí será el testimonio de los héroes, de la gente buena y decente. Estoy muy contenta que se incluirá  en él las historias de las personas individuales, las familias particulares que habitaban y vivían en esta tierra, en nuestra tierra. A nosotros nos corresponde recordar al mundo quien fue el verdugo y quien la víctima, quien fue el héroe y  quien el autor del crimen.

     

    Nuestro difunto Presidente Lech Kaczyński comentando la historia de la Segunda Guerra Mundial decía que lo que pasó en Auschwitz fue organizado por el estado alemán de aquel entonces – Tercer Reich. Esto lo debemos que recordar porque no siempre quien tiene el poder, tiene la razón. Tenemos sacar las conclusiones de lo que ocurrió entonces. No podemos permitir que la gente cegada por las ideas criminales prive del derecho de vivir a los demás. Recordamos y llamamos a trasmitir la verdad sobre estos tiempos tormentosos. Estimados Señores, la gran tarea tanto de los políticos como de todos es que estos acontecimientos que tuvieron lugar en Auschwitz y otros lugares de tormento no se repitan jamás. En nuestra época turbulenta Auschwitz es una gran lección de que se debe hacer todo para proteger la seguridad y la vida de los ciudadanos.

     

    Estimados Señores, estoy muy emocionada y al mismo tiempo agradecida que hoy podamos reunirnos en este lugar en este día tan especial. El catorce de junio es el día en que conmemoramos el primer transporte. Gente que vive aquí en esta tierra, en la tierra de Oświęcim, las vidas de sus familias, también la mía y de la mayoría de nosotros reunidos aquí, son enlazadas con las historias relacionadas con este lugar.

     

     Auschwitz Birkenau es una gran lección de historia para todo el mundo. Me alegra que hoy podamos dar este primer paso para conmemorar los oriundos que aquí habitaban y vivían. Muchas veces simplemente tenían miedo, era gente común y corriente que sabía muy bien que hay instancias, hay momentos cuando uno debe ayudar al otro. Ellos fueron nuestros abuelos, nuestros primos, nuestros amigos.  Yo también soy de aquí y estoy muy agradecida, sobre todo al señor primer ministro Piotr Gliński quien está ahora conmigo, por la decisión de crear este museo en conjunto con el distrito de Oświęcim. En este momento agradezco al Señor Presidente del distrito, a la junta y a todo el consejo. Con este museo esta historia se va a completar, para que este lugar de testimonio del gran sufrimiento y de la desgracia de los que murieron aquí, de los que fueron las víctimas del régimen inhumano y bárbaro. Este museo va a revivir este pequeño pedazo de historia de los que vivían y ayudaban  en esta tierra,  enlazados en su cotidianidad con Auschwitz Birkenau.

     

    Muchas gracias.            

     

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