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  • 1 de septiembre 2019

    Hace ochenta años, la agresión alemana contra Polonia inició la Segunda Guerra Mundial. En las primeras horas del 1º de septiembre de 1939 las tropas del Reich alemán cruzaron la frontera polaco-alemana. El ejército polaco puso resistencia militar y esperaba la reacción de los aliados. El 3 de septiembre de 1939, Francia y el Reino Unido declararon la guerra al Reich alemán, pero no tomaron ninguna acción militar real. El trágico destino de Polonia se selló el 17 de septiembre de 1939, cuando la Unión Soviética emprendió la invasión a Polonia desde el este. El ataque del Reich alemán y la Unión Soviética fue el resultado del Pacto Molotov-Ribbentrop firmado por los dos regímenes totalitarios, un protocolo secreto que dividió efectivamente a Europa Central en las llamadas esferas de influencia.

    El 1º de septiembre de 1939 a las 4:45 a.m., el ejército del Reich alemán comenzó la ejecución del plan Fall Weiss. El ataque contra Polonia bajo este criptónimo, se desarrolló a lo largo de una línea de frente de 1.600 kilómetros de largo. El depósito militar en Westerplatte, defendido por una guarnición polaca durante una semana, se convirtió en un símbolo de la resistencia del primer día. Los comandantes alemanes utilizaron en esta campaña la hasta entonces desconocida táctica de “guerra relámpago” (denominada como “Blitzkrieg”). Abrumados por el enemigo y en desventaja tecnológica, las unidades del ejército polaco se vieron obligadas a retirarse al interior del país durante los primeros días de la campaña. Sin embargo, debido a los esfuerzos de los soldados polacos, la línea de tiempo del plan Fall Weissno se llevó a cabo en su totalidad.

     

    El Ejército Polaco opuso una fuerte resistencia a los invasores. La mayor lucha de la campaña fue la Batalla de Bzura que duró hasta el 22 de septiembre. A pesar de la derrota de Polonia, hizo que el Reich alemán cambiara sus planes y retrasó la rendición de Varsovia hasta el 28 de septiembre de 1939. Las últimas tropas polacas se rindieron el 6 de octubre de 1939, pero algunas unidades aún resistieron y participaron en operaciones contra el invasor alemán, como la Unidad Segregada del Ejército Polaco bajo el mando del mayor Henryk Dobrzański (conocido como “Hubal”) que luchó hasta mediados de 1940.

     

    El 17 de septiembre de 1939, otro vecino lanzó su ataque: la Unión Soviética. Tras el ataque, las autoridades polacas todavía estaban en el país y el ejército aún luchaba contra el Reich alemán. La necesidad de montar resistencia militar en la frontera oriental debilitó aún más al Ejército Polaco y lo condenó a perder la guerra de defensa de 1939.

     

    Tanto el Reich alemán, como la Unión Soviética, no solo pretendían conquistar el territorio de Polonia, sino también llevar a cabo sus planes para aniquilar a la intelectualidad y destruir gradualmente a la nación polaca. Muchos civiles fueron asesinados durante los ataques aéreos del Reich alemán en las primeras horas de la guerra. El Reich alemán implementó consistentemente su plan de asesinar a la intelectualidad polaca como parte de las llamadas campañas Intelligenzaktion y AB (Außerordentliche Befriedungsaktion). Los ocupantes comenzaron los exterminios en masa de la población que habitaba los territorios polacos y continuaron sus asesinatos en masa hasta prácticamente el último día de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Los invasores nazis también llevaron a cabo un programa de exterminio en masa de la población judía. A diferencia de lo que sucedía en los países ocupados de Europa Occidental, ayudar a los judíos en la Polonia ocupada se castigaba con la muerte.

     

    En el territorio soviético, los polacos fueron encarcelados y deportados a gran escala. Fueron obligados a realizar trabajos forzados, en terribles condiciones de vida e higiene, recibiendo exiguas raciones alimenticias y siendo constantemente amenazados por prisioneros criminales.

     

     

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